
Escondo de mis manos
el rouge que se quedó de tu última visita.
Lavo mi cuerpo de tu sangre,
la pieza aún está tibia.
Intento recluirme en un rincón
para apartarme de aquella escena ,
cuando te comía los labios con vehemencia,
cuando te hacía mi muñeca inflable,
tu piel abierta entre mis manos,
-Decidí dejar de escuchar tus súplicas. No me detuve.-
Arranqué de a uno tus pezones,
tu piel redonda entre mis manos,
lamo tus costuras,
te entierro mi pelaje, te pincho,
te doy vuelta, te abro,
te deformo.