lunes, 22 de septiembre de 2008

...de piernas largas


Vivo una nostalgia tan argumentada,

Que en mis cajones prohibidos,

Parcho tu imagen a disculpas grotescas,

Y aquellas promesas eternas

Enfrasco, taciturna,

en tarritos cuantificables-

De apenas una medida-

Que oculto en el fondo

de las aristas de amnesia

para sosegar mi expresión encogida

En este otoño de piernas largas

Que amenaza de pronto

estallar desde la ventana

a plagar mi pieza de hojas

matizadas de tu ausencia.

Así es la cu’stión-me dicen

Y acabo por convencerme que

la vida es así,

la vida es ahora,

la vida urge,

y la razón

no importa,

Y me levanto,

como perra coja

A medias con el mundo,

A voz apagada,

a risas deshechas,

y me prometo,

de nuevo, enterrarte,

Como hembra porfiada

A tropezones con los recuerdos,

Las canciones, los olores de

un nosotros tan irónico.

Y choco con la pared

De este machote tan renovado

en la ventana, pierna arriba

Desconociéndome

Me avergüenzo de este bosquejo

Que teñimos apenas entre ellos,


Simulando,

Haciéndonos los desconocidos,

Extraños extraños se extrañan

Se extrañan, solos

Extraños, ahora

Simulan simular olvido

para que sea evidente

Para que no se derrita

el orgullo

De la hazaña

De parecer dos

imperfectos desconocidos

Que añoran el momento aquel

Donde una cachetada de memoria

Haga remecer, sacudir,

Olvidar,

La decisión tormentosa,

Inaugurada hace cuatro soles,

En esa tarde calurosa de febrero

En que me prometí, no esperarte

Mientras el sol bajaba,

busqué razones para no necesitar,

y encontré miedos disfónicos,

y tu llanto otra vez entre mis piernas

Murmurándome mil excusas,

a golpe de besos,

a desgarradas caricias,

que el calor guardó en su memoria,

mientras desahuciábamos nuestro amor

y acabamos con nosotros

en este mismo rincón,

que visito cada noche,

cuando la suavidad de las sábanas

se resbala a mis sueños,

y las sombras a contraluz,

atraviesan mi respiración a llamaradas

y te mezclas tu,

son tus manos exaltadas

entibiando mi delirio,

mis tetas ariscas, frías

la ráfaga de viento

de la ventana abierta

me obliga despertar

y un día de estos quiero explotar,

decorar la escena perfecta,

enmarcada en rojo

con pistas de mi cuerpo infantil,

retratando al hombre que no llega,

y que no sabe como mandar,

en un barco gigante,

un elefante aturdido,

para escaparnos de nuevo

y romper la tregua

de un solo estampido sentimental

para escapar

y alejarnos,

de los días cortos,

y amarillentos,

e improvisar una razón

para mentirnos de nuevo

y caminar trizando las hojas a risotadas,

e inventarnos-

dos monstruos amargos-

un dulce otoño a espasmos de besos.

2004*

No hay comentarios:

Publicar un comentario