viernes, 2 de abril de 2010

Lección 4

Lo infame de la última despedida
se mete como astilla debajo de mis uñas.

Nos dimos vuelta a mirarnos.
En un acto de súplica incontenible.

Sonreímos hacia un lado
con la boca triste
lamentando mirar hacia atrás
al mismo tiempo,
plagiando la escena de Joe Black
como si coincidir fuera una señal.

Lamentando también
revivir una tradición
enterrada junto a Emilia.

Podríamos haber elegido
seguir con la vista al frente,
satisfechos de dejarnos.

Soy una mala aprendiz.
Me di vuelta,
olvidando mis 4 lecciones anteriores,
esperando que tú me miraras como siempre
y me tiraras el último beso
y en su lugar quedó apenas una mueca:
ya no podías. Y yo tampoco.
Sabemos las razones (revisar lecciones 1 y 2).

Cuando el acuerdo se establece en desacuerdo
y se resuelve el fallo,
las armaduras se levantan.

Usted no puede osar mirar
ni de reojo la boca
del contrincante.

Debe seguir las reglas,
y no apreciar ni los lunares preferidos,
ni el tinte único de la voz.
Sobretodo mantener distancia,
desinterés, y olvido.

Se saluda sólo por efectos de formalidad.
Tiene que mirar al suelo
como si las manos de su alteridad
nunca hubieran asfixiado su cintura.

Lección 2



Si quiere reírse de una mujer
póngase justo al frente mío.
Mire como me estremezco
recordando, repasando
las letras, los días, las fotos
y su piel.
Míreme la cara paralizada
y dese cuenta que nosotras también pagamos
y dese cuenta que el castigo nos levanta la falda
sin preguntarnos
note que no puedo maquillarme el dolor
note como los errores me opacaron el ceño
tal vez se le vaya un poco el rencor
cuando vea que ya no me quedan margaritas,
ni dientes, ni olor, ni risa.
Por eso ríase por mi
de mis ojos estancados
Si le da asco mirar
esta boca quebrada
puede entretenerse
contando el numero de veces
que hago chocar mis manos contra la mesa
esperando a que las horas se resuman.
Y riase, riase de que espero
y no me diga nada.
Riase de como voy pintada
porsiacaso me lo encuentro
riase como me toco el pelo
para un lado, para el otro
riase a carcajadas de los últimos
pasos coquetos que me quedan
esperándolo.